Un invierno muy queer

Esta temporada del año es conocida como el tiempo para demostrar gratitud, dar regalos y para pasarlo con la familia. Yo, personalmente, admiro mucho la gratitud. Pero también se que para las personas que no provienen o viven en hogares que concuerdan con las vidas de familias perfectas que vemos en las propagandas navideñas en esta temporada del año, el espíritu de las fiestas puede hacerles sentir a algunos que están excluidos.

Entonces, terminar el año con la Telaraña del Amor Propio de CUAV es una muy buena manera de hacerme recordar que merezco amor, no importa qué, sin importar quien esta presente o ausente en mi vida para compartir el amor conmigo. Me puedo mostrar amor y gratitud a mi mismx haciendo cosas que me nutren – actuando, de forma grande o pequeña, para hacer lo que me hace feliz.

No siempre pensamos en hacer lo que nos hace feliz como un medio de supervivencia pero, por experiencia como sobreviviente de la violencia doméstica, yo puedo hablar de todas las maneras que, al hacer lo que me nutre, me han ayudado a superar los tiempos difíciles. Cuando sentía que otra persona estaba controlando todos los aspectos de mi vida, al hacer algo tan pequeño como escuchar a la música que me gustaba, podía mejorar mis espíritus. Y aun ahora, cuando me siento mal de mi misma, sintiendo todos los remordimientos por lo que he vivido, al hacer algo como salir a caminar me puede dar el tiempo para reflexionar y acordarme que mi vida tiene valor y que merezco ser feliz.

Por lo tanto, estoy pasando un invierno muy queer, siendo lo suficientemente valiente para hacer las cosas que me nutren, sin importar que piensen los demás de lo que estoy haciendo. Y en ese espíritu, les deseo que también pasen un invierno queer. ¡Hagan lo que sea más ustedes! Y yo voy a hacer lo que sea más yo. Y, poco a poco, crecerá nuestra felicidad durante el invierno y más allá.