CUAV declaración sobre Ferguson y el asesinato de Mike Brown

Tras el asesinato de Mike Brown en Ferguson, nos entristece gravemente  perder, nuevamente, una vida más a causa de la brutalidad policíaca. En CUAV, trabajamos con personas sobrevivientes de violencia doméstica y violencia motivada por odio. A través de nuestro trabajo hemos llegado a ver la violencia policíaca como un problema que concierne a la comunidad LGBTQ. Reconocemos que a nivel nacional, las personas de color, las personas LGBTQ, y/o las personas de bajos recursos son más vulnerables a los riesgos de la violencia policíaca, incluyendo el perfilamiento racial, la vigilancia, las políticas de cero tolerancia, y la muerte.

Aunque comprendemos que toda persona de color es sometida a mayores grados de criminalización que las personas blancas, sabemos que las personas afroamericanas son las más afectadas por la violencia sistémica en nuestra sociedad. De manera colectiva, debemos alejarnos de una cultura anti-afrodescendiente generalizada que de manera desproporcionada somete a las personas afrodescendientes a la pobreza, la discriminación, y a la muerte excesiva en nombre de la “seguridad pública.”

Queremos alejarnos de una cultura que depende del castigo. Comprendemos que no se trata solo de un oficial de policía. Se trata de un sistema que tiene el poder de imponer una definición muy limitada de la seguridad. Necesitamos mecanismos que nos permitan a todxs tomar responsabilidad por nuestro impacto, incluyendo cuerpos policiales. Los cuerpos policiales no deberían ser exentos de responsabilidad, sobre todo en casos de violencia mortal.

Invertir nuestros recursos en crear seguridad mediante las cuerpos policiales no funciona. Aunque comúnmente se cree que la policía establece la seguridad o interviene en la violencia, entendemos que las tácticas/los métodos de las autoridades a menudo actúan para intensificar la violencia en lugar de eliminarla. Además, según un informe de la Coalición Nacional de Programas en Contra de la Violencia (NCAVP), publicado en el 2013, casi la cuarta parte de los casos de violencia motivada por odio, perpetuada por personas no conocidas hacia personas LGBTQ, fue ocasionada por la policía.

Dados nuestros 35 años de experiencia trabajando en contra de la violencia, sabemos que necesitamos una cultura en la que hagamos frente a las condiciones sistémicas que generan y promueven la violencia. ¿Cómo sería nuestra sociedad si invirtiéramos colectivamente a apoyar procesos de responsabilidad según nuestro impacto y a procesos de sanación para todxs?