Cómo sé

Sin afán de presumir ni nada, mi cuerpo es bastante inteligente. A medida que continuamos hablando de poner límites aquí en CUAV, estoy aprendiendo más y más acerca de cuánto conocimiento tiene mi cuerpo.

Nuestros participantes y el personal pasó todo agosto enfocándose en la idea que “mis límites ya están en mí”. Esto significa que, al igual como el caparazón protector de un caracol es parte de su cuerpo, mis límites son parte de mí. No tengo que esperar a que alguien más me de mis límites o me de permiso para usarlo. Ni siquiera tengo que tener las palabras perfectas para explicar mis límites a mí mism@ o a otras personas. Mi cuerpo lo dice todo – tal vez no con palabras, sino a través de la respiración, del dolor, de la tensión, etc. No hay nada malo en hacer una pausa para pensar, pero muchas veces, cuando mi mente se detiene a pensar acerca de lo que necesito, mi cuerpo ya sabe.

A medida que profundizamos acerca de cómo se sienten nuestros cuerpos, a través de actividades como la danza y el teatro de los oprimidos juegos, estoy ampliando mi idea de lo que significa saber. No siempre tengo todas las respuestas, pero cuando se trata de mis límites, mi cuerpo me puede dar toda la información que necesito.