Mente, espíritu, cuerpo y Límites

El año pasado, escribí acerca de cómo sé donde están mis límites. Ahora miro hacia atrás y me pregunto cómo me las arreglé para sentirme tan seguro de que mi cuerpo siempre me diría lo que necesito. ¿Qué pasa si mi cuerpo se olvida? ¿Qué pasa si después de experimentar un trauma, mi cuerpo habla un poco demasiado fuerte, diciendo: “¡Déjame!” cuando quiero decir, “Acercate.”?

Sucede. Así que ahora estoy en una conversión con la persona que mas conoce mis límites: yo misma. Cuando la mente y el cuerpo se sienten fuera de sincronización, eso no quiere decir que estoy equivocada. Es sólo que estoy un poco desconectada, lo cual hace sentido, teniendo en cuenta que vivo en un mundo lleno de mensajes que me dicen que no sé qué es lo mejor para mí. Donde quiera que voy, alguna publicidad o programa de entretenimiento o “experto” dice que yo no tengo lo que necesito, que tengo que alcanzar constantemente fuera de mí misma con el fin de ser lo suficientemente buena. Es difícil evitar este tipo de mensajes, pero con los años, he aprendido que simplemente no son verdad. Las respuestas que necesito están aquí dentro de mí.

Entonces, con mi cuerpo, mente y espíritu en una conversación, estoy luchando mi propia batalla contra las fuerzas que tratan de imponer la duda en mí. Esto es más grande que yo, lo sé. Se trata de las personas y comunidades de todos los géneros, razas y sexualidades, que son explotadas cuando nos dicen que no tenemos derecho a establecer nuestros propios límites. Pero no tengo que tratar de ser un salvador para todos los demás para luchar esta lucha. Estoy empezando con mis propios límites, confiando en que su sabiduría ya está dentro de mí.