Mis Límites, Mi Poder

Aprendí mucho sobre mí misma en estas fechas el año pasado.  Al enfocarnos en los límites en CUAV, aprendí que mis límites son como el caparazon de un caracol – protector, natural, y siempre disponible. Y también como un caracol, los límites son considerados por algunos como cosas indeseables.

En cuanto a mí, aprendí que me encantan los límites. Y también de que soy mucho mejor en establecer límites de lo que pensaba. Claro, tal vez eso es en parte porque he tenido más práctica y he crecido mi confianza para establecer límites para mí misma. Pero en cierto modo, siento que lo único que ha cambiado es mi capacidad de reconocer y celebrar mis habilidades de establecer límites. A medida que me enfoco en mi sanación, se me aclara cada día más lo que necesito para sentirme segura. Antes me sentía avergonzado de mi trauma, avergonzada de pasar por el mundo como una persona dañada que tiene que establecer límites especiales con el fin de cuidar de mis necesidades.

Pero quien no tiene límites? La verdad es que todos nosotros ponemos límites todo el tiempo, con todo, desde decidir a que hora ir a la cama hasta para elegir con quien queremos compartir nuestras vidas, y en qué grado. Es cierto que mis límites me hacen especial – de hecho, me hacen fuerte, como una de las maneras en que puedo reconocer mis necesidades y declarar que merezco tener mis necesidades respetadas. Me alegra que estemos en esta época del año otra vez. Un tiempo para la celebración de mis límites, y de todas las formas maravillosas en que me cuidan.