Estableciendo límites

Si me hubieses pedido hace seis meses que dirigiera un grupo acerca de establecer límites, probablemente me hubiera reído. Yo? La que a veces siente que el mundo se acabará si me atrevo a decir que “no”, enseñar a otros acerca de los límites?

Me alegro de que en CUAV no pretendemos ser expertos que puedan enseñar el bien del mal, porque me sentiría un poco perdida si tratara de ser la experta en poner límites. No, al contrario, nos juntos como miembros de la comunidad y compartimos sobre lo que funciona para nosotros en nuestras propias vidas. Así que al comenzar nuestra serie de tres meses sobre establecer  los límites, me siento más como una alumna que como maestra, escuchando a los participantes hablando de lo que significa este tema para ellos.

Estamos usando el caracol como la metáfora, ya que, al igual que un persona con límites, un caracol tiene un caparazón que lo protege y permite que otros sepan sus límites. Estoy pensando en mi propio caparazón, como me cuida, como siempre ha sido parte de mí, y cómo puedo retirarme dentro de él cuando sea que lo necesite. Y resulta que sé más de lo que pensaba sobre establecer límites. Mis límites me han cuidado muy bien hasta ahora, así que sé mucho sobre el papel que juegan en mi vida.