La alegría de hacer lo que me alimenta

La poesía me nutre. Las palabras se cocinan a fuego lento con el aroma de la verdad y la esperanza. La lectura me hace sentir plena, y la escritura me llena la boca con una dulce seguridad en mí misma que escurre por mi barbilla. El baile me da la satisfacción sabrosa de comer algo que es bueno para mi alma. El desarrollar comunidad con otros sobrevivientes es como hartarme festiva, completa con alegría y orgullo en nuestra capacidad de juntar los ingredientes de la vida y crear una comida satisfactoria.

Es junio, lo que significa que hemos llegado a nuestro último mes en nuestra serie de tres partes sobre la la telaraña de amor propio. Estoy viendo a la araña elegir qué ponerse en su telaraña, y estoy pensando en cómo hacer lo mismo. Una gran parte de cuidar de mí misma es haciendo lo que me alimenta, cosas como la escritura y el baile. Estoy encontrando lo que me hace sentir nutrida, y haciendo lo que me ayuda a crecer. Se siente bien aprender más sobre lo que realmente me hace feliz, y de darme permiso para hacer lo que me alimenta.

En junio tuvimos un show de talento de lxs miembrxs, donde con orgullo presentamos nuestros talentos unxs a otrxs. Me recordó de toda la alegría que se encuentra en hacer lo que me nutre  Al igual que la araña, me estoy moviendo poco a poco, probando todos los sabores de la vida y guardando los que me llenan más.